El día anterior estaba con muchas expectativas a cerca de lo que podía ocurrir y como es lógico con tantos nervios que constantemente perdía la noción del tiempo. Así pues, me dispuse a preparar todo aquello que pensé necesario, lo extraño es que solo empaque en mi morral tres cuadernos y un bolígrafo.
Al llegar el tan esperado momento y traz pasar cerca de 50 minutos en mi transporte, me encontré en la puerta de la universidad sin credencial, con la impotencia y la rabia sólo pensé en buscar en mi morral lo que mas se le pareciera, encontré el horario y me permitieron ingresar sin ningún problema.

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